Nacimiento, nuestra puerta al mundo

Nacimiento, nuestra puerta al mundo

El nuevo bebe es mucho antes, durante y después de nacer extremadamente sensible, más sensible que nunca lo será en su vida de adulto. Y además de tener todas estas sensaciones y sentimientos, el bebé no los recuerda de manera cognitiva. Nuestras primeras impresiones se quedan con nosotros para el resto de nuestra vida, para bien o para mal. Veinte años de investigación y estudios en el área de psicología prenatal muestran claramente la relación directa entre la manera de nacer y los patrones subconscientes de comportamiento y emociones en el adulto. Esto se debe a un mecanismo que se llama “impronta límbica”. La impronta límbica tiene lugar en la parte del cerebro que no está directamente conectada con el córtex, que es responsable de la memoria cognitiva. Durante la gestación, el nacimiento y la primera infancia, el sistema límbico registra todas nuestras sensaciones y sentimientos sin traducirlo al idioma del córtex, simplemente porque éste todavía no está desarrollado. Esta memoria vive en nuestro cuerpo para el resto de nuestra vida, nos demos cuenta o no.

La sanación del trauma natal permite a la persona disfrutar la deliciosa experiencia de sentirse bien en su cuerpo, estar completamente comprometida con la vida y amarla. Creo que disfrutar la vida es la forma más práctica y segura de vivir. Todo lo que no es bienestar es caro, confunde y requiere mucha energía – somos capaces de gastar mucho para equilibrar nuestra sensación de no sentirnos bien en nuestro cuerpo.

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